Falsa despedida

Sabes, creo que es mejor yo no pensar en todo esto. Estoy muy adolorido, pero no por tu culpa. No sé si ya te sentiste el corazón apretado por alguien. Prefiero realmente no continuar envolviéndome contigo de cualquier forma, aunque mi corazón grite lo contrario. Aunque aún siga creyendo fielmente que eres el amor de mi vida. Quizá, ya debería haber pensado eso cinco meses atrás, un año atrás, o desde el momento en que nos concinos. Ahora sí puedes llamarme de lo que quieras, utilizar todos los adjetivos calificativos que se encuentran en tu tan elaborado vocabulario.  

Y es que a veces, aunque la realidad esté en nuestra frente, nos negamos a aceptarla por pensar que el mundo puede cambiar, que la magia puede llegar. Quizá, lo mejor para mi sea quitarme esos disparates de la cabeza. No sé si ya debería estar acostumbrado a ser tratado de esa forma. A veces ni me gustaría siquiera tener sentimientos por alguien, ni constantemente enamorarme de las personas equivocadas.  

No se si llegaste a ver en las redes sociales aquella foto que decía algo como:   
-Tu rompiste mi corazón (dije entre lágrimas)
-Tú te has roto el corazón solo (dijo él con su indiferencia) por esperar aquello que tus sabias que no podía darte.  

Fue de esas cosas que leemos al azar, pero que tocan una parte de tu “yo” interior. La verdad, llevo tiempo reflexionando sobre todo y en lo que siento por ti, que bien sabes que no es secreto. Y aunque te incomode, es así: confundidamente enamorado de ti. Y soy tan así que, aunque tú me escribas para decirme ridículo, decirme que no vas a venir o que algún compromiso de mayor importancia ocupo el lugar que pensé que tenía, siempre siento ese bonito vacío en la barriga. Eso que llaman mariposas en el estómago. ¿Ya sentiste eso por alguien? No lo quiero saber.  

Por eso, dedique más una vez algún tiempo para escribir este pequeño resumen de lo que siento y de la realidad, acompañado de mi decidida despedida.  

Contigo descubrí muchas cosas que por primera vez ni sabía que yo podía hacer o sentir por alguien. Mira que es extraño con el tan poco tiempo que hemos compartido que haya logrado captar eso de mí. Pero como bien dicen, a veces no es el tiempo sino la calidad. Cosas inexplicables suceden en nuestras vidas cuando estamos enamorados.   

Quiero que también sepas que puedo dedicar mi tiempo libre para pensar en aquello que me gusta, aunque para ti sea “demasiado tiempo libre”, pues no tengo envidia de como los demás utilizan su tiempo en la vida. Yo, mi tiempo, lo invierto en momentos. Aunque no sabes cuánto me gustaría que algún día alguien dedicase tanto tiempo para mí de la misma forma.   

Pero, en fin, para no dejarte más irritado, confío en que lo que escribí algunos días atrás que aquí te dejo, de para que entiendas que hay personas que tiene sentimientos por otras personas. Que no importa cómo se conocieron, y que el corazón pocas veces trabaja bien con la razón. Que simplemente puede actuar de una forma inimaginable con lo que sienten. Y que en el fondo la realidad es una sola, que cuando se quiere, puede cambiarse.  

Tu eres una persona muy racional y yo una persona muy sentimental. Los dos vemos uno al otro como absurdos. Diametralmente opuestos, como una vez nos llamaste.  Así mismo, no dejo de considerarte la mejor persona que ya conocí, aunque algunos otros piensen lo peor de ti. Espero que esto que escribí sea un punto final, por lo menos para mí, que sé que lo necesito. Al final de cuentas, aquí el sentimental que no le gusta quedarse con nada por dentro soy yo. Probablemente me quede triste algún tiempo mientras tu continuas tu vida bien normal. Probablemente también, ya debes estar acostumbrado a eso.  

Gracias por cada pequeño momento que compartí contigo y deseo de todo corazón que dentro de tu vida tan agitada tengas espacio para tu vida sentimental y seas feliz compartiendo la vida con alguien. Créeme, la vida compartida es la mejor vida. Todo lo que cargues lo vas a dividir con ese alguien. Alegrías y tristezas. Y con seguridad, eso será reconfortante.  Un abrazo.    

Él: – no voy a llamarte de nada. La decisión es tuya y no me compete comentar. Como entenderás. Un abrazo.

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